La importancia de las maniobras de Resucitación Cardiopulmonar Básica

La importancia de las maniobras de Resucitación Cardiopulmonar básica


El entrenamiento apropiado en maniobras de resucitación puede salvar una vida. Qué es el RCP? Son maniobras que se llevan a cabo sobre una persona en caso de detención de la circulación de sangre y que están destinadas a la oxigenación inmediata de los órganos vitales. Cuando este cuadro acontece, hay una demora de 5 a 10 minutos hasta que sobreviene la muerte definitiva (por cada minuto se pierde un 10% la posibilidad de sobrevivir). Si una persona interviene realizando maniobras de resucitación cardiopulmonar básica (RCP) el paciente tiene chances de sobrevivir. Estas maniobras consisten en masaje cardíaco y ventilación (respiración boca a boca).

Con la RCP se puede mantener un flujo sanguíneo mínimo en el paciente que permite mantenerlo con vida hasta que llegue el auxilio médico. La estadística demuestra que sólo el 10% de los pacientes que atraviesan por esta situación sobreviven, en gran parte por el desconocimiento acerca de cómo hacer las maniobras de RCP. Es por ello fundamental, resaltar la importancia de aprender las maniobras de resucitación útiles para salvar vidas. En múltiples hospitales y organizaciones médicas cardiológicas se dictan en forma permanente cursos de RCP que duran alrededor de 2 a 4 horas.

Qué es la cadena de supervivencia.

La cadena de supervivencia en primeros auxilios se define como el orden de actuaciones que debemos seguir para hacer un buen rescate a cualquier víctima y que ésta tenga las mejores opciones para poder superar el paro cardíaco. En primeros auxilios existen dos asociaciones científicas, dedicadas a la investigación y la docencia sobre RCP y emergencias cardiovasculares: La American Heart Association (AHA) y European Resucitation Council (ERC).

Estas asociaciones científicas se reúnen cada 5 años para mejorar las actuaciones y la calidad de vida de los pacientes que han sufrido cualquier tipo de evento que les ha llevado a tener una parada cardio respiratoria.

La cadena de supervivencia en rcp es muy importante para la evolución en la vida del paciente, es tan importante qué está hecha para reanimadores lego que sin ningún tipo de conocimiento en primeros auxilios pueden ser la primera persona en darse cuenta que algo va mal.

¿Cuáles son los eslabones de la cadena de supervivencia ERC?

La cadena de supervivencia del ERC no ha cambiado en el 2015, manteniendo los 4 eslabones:
1. Reconocimiento precoz y pedir ayuda
2. RCP precoz por testigos
3. Desfibrilación precoz
4. Soporte vital avanzado precoz y cuidados postresucitación estandarizados


Antes de activar el primer eslabón de la cadena de supervivencia asegúrate que puedes acercarte a la víctima de un modo seguro, evalúa la situación, pide ayuda y comienza a hacer RCP.

1. Reconocimiento precoz de la parada cardiorrespiratoria y pedir ayuda tendremos que hacer una evaluación rápida de la situación.

2. Comprobaremos si la víctima responde.

Nos podemos encontrar a la víctima en estos estados;

Que responde y respira: Evaluar la situación y actuar de manera consecuente con cada víctima.

Que respira pero no responde: Ponga al paciente en posición lateral de seguridad (PLS) y llame a emergencias.

Que no respira y no responde: Está usted ante una parada cardiorrespiratoria (PCR), pase al siguiente eslabón de la cadena de supervivencia, llame al emergencias y comience inmediatamente la resucitación cardiopulmonar (RCP) 30 compresiones 2 ventilaciones (30:2) independientemente si el paciente es un niño o un adulto.

Que respira de forma agónica y no responde: Trate la víctima cómo si se tratase de una PCR, no está haciendo respiraciones efectivas.

Después de evaluar la situación activaremos los servicios de emergencias llamando por teléfono y proporcionaremos al operador telefónico de emergencias toda la información que nos solicite, haciendo hincapié en el estado de la víctima.

RCP precoz

Si el paciente está en PCR, iniciaremos RCP (30:2) y pediremos en voz alta un desfibrilador. Los testigos que se encuentren ante una PCR deberán dar compresiones torácicas en todas las victimas que se encuentren en parada cardíaca con un ritmo de 120 compresiones por minuto y una profundidad de 5-6 centímetros. Las insuflaciones se pueden omitir si el paciente presenta algún tipo de traumatismo facial, vómito, sangre o alguna otra circunstancia que nos haga no tener un boca a boca seguro para el rescatador.

3. Desfibrilación precoz
Si disponemos de un desfibrilador, seguiremos sus instrucciones minimizando las interrupciones en las compresiones cardíacas. Si no se dispone de ninguno continuaremos hasta que llegue ayuda especializada.

4. Soporte vital avanzado y cuidados post resucitación
Una vez lleguen los servicios de emergencia ellos tomarán el relevo y controlarán la situación.

Cadena de supervivencia AHA 2015

La AHA ha creado cadenas de supervivencia separadas para la parada cardíaca intrahospitalaria y la extrahospitalaria. En ambas mantiene 5 eslabones. La razón de este cambio es que los elementos y el proceso que se requieren antes de que el paciente llegue a una unidad de cuidados intensivos son muy distintos en los dos entornos. Los cuidados para el conjunto de los pacientes posparo cardíaco, con independencia del lugar donde se produzca el paro cardíaco, convergen en el hospital, por lo general en una unidad de cuidados intensivos, donde se prestan los cuidados posparo cardíaco. Los elementos de estructura y proceso que se requieren antes de que tenga lugar dicha convergencia son muy distintos en los dos entornos. Los pacientes que sufren un paro cardíaco extrahospitalario (PCEH) dependen de la asistencia que se les preste en su comunidad o entorno social. Los reanimadores legos deben reconocer el paro cardíaco, pedir ayuda, iniciar la RCP y realizar la desfibrilación (desfibrilación de acceso público [DAP]) hasta que un equipo de profesionales del servicio de emergencias médicas (SEM) se haga cargo y traslade al paciente a un servicio de urgencias hospitalario o a un laboratorio de cateterismo cardíaco. Por último, el paciente se traslada a una unidad de cuidados intensivos donde recibe una asistencia continuada. En cambio, los pacientes que sufren un paro cardíaco intrahospitalario (PCIH) dependen de un sistema de vigilancia apropiado (por ejemplo, un sistema de respuesta rápida o de alerta temprana) para prevenir el paro cardíaco. Si sobreviene el paro cardíaco, los pacientes dependen de una interacción fluida entre las distintas unidades y servicios del centro de salud y de un equipo multidisciplinar de cuidadores profesionales que abarca médicos, personal de enfermería y especialistas en terapia respiratoria, entre otros.




Utilización de los medios sociales para conseguir reanimadores

Resulta razonable incorporar en las comunidades las tecnologías que brindan los medios sociales para conseguir reanimadores que se encuentren cerca de las posibles víctimas de paro cardíaco extrahospitalario y estén dispuestos y capacitados para realizar la RCP y utilizar desfibriladores externos automáticos (DEA) con el fin de incrementar las tasas de supervivencia del paro cardíaco súbito extrahospitalario.

Hay pruebas evidentes y sólidas de que la supervivencia al paro cardíaco mejora cuando un testigo presencial lleva a cabo la RCP y utiliza un DEA con rapidez. Por ello, el acceso inmediato a un desfibrilador es un elemento esencial del sistema de atención. Para la puesta en marcha de un programa de DAP se precisan 4 componentes esenciales:

(1) una respuesta planificada y practicada que, idealmente, incluya la identificación de los lugares y los vecindarios donde exista la instalación de equipos de DEA y la garantía de que los posibles testigos presenciales conozcan la ubicación de los DEA y generalmente, la supervisión de un profesional de la salud;

(2) el entrenamiento de los probables reanimadores en las técnicas de la RCP y el uso del DEA;

(3) un vínculo integrado con el sistema de SEM local;

(4) un programa de mejora continua de la calidad.

Los reanimadores legos sin entrenamiento deberían realizar la RCP únicamente con compresiones (usando solo las manos), con o sin la ayuda del operador telefónico de emergencias, ante una víctima de paro cardíaco adulta. El reanimador debe continuar con la RCP sólo con compresiones hasta la llegada de un DEA o de reanimadores mejor entrenados. Todo reanimador lego debe, como mínimo, aplicar compresiones torácicas a la víctima del paro cardíaco. Si además puede realizar ventilación de rescate, debe aplicar además las ventilaciones de rescate con una relación de 30 compresiones por cada 2 ventilaciones. El reanimador deberá seguir aplicando la RCP hasta que llegue un DEA y pueda utilizarse, hasta que el personal del SEM se haga cargo de la víctima o hasta que esta última comience a moverse. 

Frecuencia de las compresiones torácicas

En víctimas adultas de paro cardíaco, es razonable que los reanimadores apliquen una frecuencia de 100 a 120 cpm. El número de compresiones torácicas aplicadas por minuto durante la RCP es un factor de gran importancia para restablecer la circulación espontánea y para la supervivencia con una buena función neurológica. El número real de compresiones administradas por minuto, viene determinado por la frecuencia de las compresiones y el número y duración de las interrupciones de las mismas (por ejemplo, para abrir la vía aérea, administrar ventilación de rescate o permitir el análisis del DEA). En la mayoría de los estudios, la administración de más compresiones conlleva una mayor supervivencia, mientras que la administración de menos compresiones conlleva una supervivencia menor. Para aplicar las compresiones torácicas adecuadamente, no sólo es necesaria una frecuencia correcta, también se deben reducir al mínimo las interrupciones de este componente crucial de la RCP. Si la frecuencia de compresión es inadecuada o se producen frecuentes interrupciones (o ambas cosas), se reducirá el número total de compresiones por minuto. La incorporación de un límite superior de la frecuencia de compresión se basa en un extenso análisis de estudios de registros en el que se asocian las frecuencias de compresión extremadamente rápidas (más de 140 cpm) con una profundidad de compresiones inadecuada.

Profundidad de la compresión torácica

Durante la RCP manual, los reanimadores deben realizar compresiones torácicas con una profundidad de al menos 5 cm en un adulto de complexión normal, evitando una profundidad excesiva de la compresión torácica (más de 6 cm). Las compresiones generan un flujo sanguíneo principalmente incrementando la presión intratorácica y comprimiendo directamente el corazón, lo que a su vez da lugar a un flujo sanguíneo y una administración de oxígeno esencial para el corazón y el cerebro. Muchas veces, los reanimadores no comprimen el tórax a la suficiente profundidad a pesar de que se recomienda “presionar con fuerza”. Aunque se recomienda una profundidad de compresiones mínima de 5 cm, la profundidad de compresiones podría ser difícil de valorar si no se utilizan dispositivos de retroalimentación y la identificación de los límites superiores de profundidad de compresiones podría resultar complicada. La mayoría de las señales de monitorización que se obtienen a través de los dispositivos de retroalimentación de la RCP indican que las compresiones tienden más a ser demasiado superficiales que demasiado profundas.

Descompresión torácica

La descompresión de la pared torácica completa se produce cuando el esternón regresa a su posición natural o neutra durante la fase de descompresión de la RCP. La expansión de la pared torácica crea una presión intratorácica negativa relativa que favorece el retorno venoso y el flujo sanguíneo cardiopulmonar. Apoyarse sobre la pared torácica entre las compresiones impide la descompresión de la pared torácica. Una descompresión incompleta eleva la presión intratorácica y reduce el retorno venoso, la presión de perfusión coronaria y el flujo de sangre del miocardio; además, puede influir en el resultado de la reanimación.

• Estas recomendaciones aportan flexibilidad a la hora de activar el sistema de respuesta a emergencias con el fin de obtener una mejor adaptación al entorno clínico del profesional de la salud.

• Se anima a los reanimadores entrenados a que realicen simultáneamente varios pasos (comprobar la respiración y el pulso al mismo tiempo) con el propósito de reducir el tiempo transcurrido hasta la primera compresión torácica.

• Los equipos integrados de reanimadores con un amplio entrenamiento pueden usar un método coreográfico consistente en la realización de varios pasos y evaluaciones de manera simultánea y no de forma secuencial, como hacen los reanimadores que intervienen solos (por ejemplo, un reanimador activa el sistema de respuesta a emergencias, mientras otro inicia las compresiones torácicas, un tercero realiza las ventilaciones o trae el dispositivo de bolsa mascarilla para las ventilaciones de rescate y un cuarto trae y prepara un desfibrilador).

• Se resalta aún más la importancia de la RCP de alta calidad utilizando objetivos de rendimiento (compresiones con la frecuencia y profundidad adecuadas, permitiendo una completa descompresión entre una compresión y otra, reduciendo al mínimo las interrupciones en las compresiones y evitando una excesiva ventilación).

• La frecuencia de compresiones se modifica a un intervalo de 100 a 120 cpm.

• La profundidad de compresión para adultos se modifica a 5 cm como mínimo, pero no debería sobrepasar las 6 cm.

• Para permitir una descompresión de la pared torácica completa después de cada compresión, los reanimadores deben evitar apoyarse sobre el tórax entre las compresiones.

• Se aclaran los criterios para minimizar las interrupciones con el objetivo de alcanzar la fracción de compresión torácica más alta posible, de al menos el 60 %.

• En aquellos sistemas de SEM que hayan adoptado tratamientos que incluyan compresiones torácicas continuas, se puede considerar el uso de técnicas de ventilación pasiva como parte de dicho tratamiento en víctimas de paro cardíaco extrahospitalario.

• En pacientes a los que se les esté realizando una RCP y tengan colocado un dispositivo avanzado para la vía aérea, se recomienda una frecuencia de ventilación simplificada de 1 ventilación cada 6 segundos (10 ventilaciones por minuto).


Los DEA se pueden manejar correctamente sin ningún entrenamiento previo: no hay necesidad de establecer la exigencia de entrenamiento para el uso de DEA por parte del público en general. No obstante, incluso un entrenamiento mínimo genera una mejora en la actuación del reanimador, la realización de las acciones en el momento oportuno y la eficacia. El entrenamiento autodidacta amplía las oportunidades de entrenamiento tanto para reanimadores potenciales legos como para profesionales de la salud.

En Argentina la ley nacional Nº 27.159, establece que los lugares públicos y privados de concurrencia masiva deberán instalar desfibriladores externos automáticos para realizar maniobras de rehabilitación cardiopulmonar a costa del propietario del lugar.

La ley se encuentra sin reglamentar, por lo cual aún no determina en qué lugares deben instalarse. El propietario de estos lugares deberá costearlos y publicar las instrucciones de uso, así como capacitar a su personal. Asimismo, se obliga al Banco Ciudad a dar créditos para adquirirlos.

Tal como sucede en diferentes localidades y en la Ciudad de Buenos Aires con la ley 5397, los gimnasios deben estar adheridos a un servicio de emergencias médicas y capacitar a sus profesionales en técnicas de reanimación cardiorrespiratoria y primeros auxilios. La capacitación deberá ser realizada en cursos oficialmente reconocidos por la autoridad de aplicación.

Actualmente, muchos gimnasios se han transformado en lugares cardioasistidos, en los que se han salvado vidas incluso fuera del establecimiento. Es decir, espacios que disponen de los elementos y profesionales necesarios para asistir a una persona en los primeros minutos tras un paro cardíaco. Por todo ello, el gimnasio es el lugar más seguro para realizar actividad física. Estadísticamente se ha puesto a disposición con mucha más frecuencia tanto al personal capacitado en RCP como a los DEA, en emergencias ocurridas en la vía pública salvando vidas de ocasionales transeúntes, que en el propio gimnasio. Una vez mas, observamos como nuestro sector se convierte en un agente de promoción de hábitos saludables y espacios seguros para la práctica de actividad física.


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